
- Rhiza, vuelvo a soñar.
- Deberías descansar.
- No puedo, no ahora.
- Pero debes.
- Puede...
- Respira.
- Yo no lo buscaba.
- Lo sé, y ahora sueñas despierto, sueños con nombre de mujer.
- ¿Qué es este sentimiento?
- Miedo.
- ¿Bromeas, no? ¿Miedo yo?
- Hasta los hombres se asustan.
- Yo no.
- Has dejado de sangrar, la herida ha sanado, pero esa cicatriz marca tu punto débil, y te acompañará de por vida.
- Me niego.
- Touché... eso quería oir.
- Ya lo sabías, maldita idiota.
- Pero quería oirlo.
- ¿Y ahora?
- Ahora andas, y si tropiezas te levantas.
- Parece que hubieses olvidado con quien hablas.
- Sólo con alguien que sueña con tres puntos.
- Tengo miedo.
- ¿Tú? ¡No me hagas reír!
- Gracias.
- Deberías descansar.
- No puedo, no ahora.
- Pero debes.
- Puede...
- Respira.
- Yo no lo buscaba.
- Lo sé, y ahora sueñas despierto, sueños con nombre de mujer.
- ¿Qué es este sentimiento?
- Miedo.
- ¿Bromeas, no? ¿Miedo yo?
- Hasta los hombres se asustan.
- Yo no.
- Has dejado de sangrar, la herida ha sanado, pero esa cicatriz marca tu punto débil, y te acompañará de por vida.
- Me niego.
- Touché... eso quería oir.
- Ya lo sabías, maldita idiota.
- Pero quería oirlo.
- ¿Y ahora?
- Ahora andas, y si tropiezas te levantas.
- Parece que hubieses olvidado con quien hablas.
- Sólo con alguien que sueña con tres puntos.
- Tengo miedo.
- ¿Tú? ¡No me hagas reír!
- Gracias.
- Parece que hubieses olvidado con quien hablas.
ResponderEliminar- Sólo con alguien que sueña con tres puntos.