Una gran ciudad.
Todos tenemos en nuestro interior un mundo que es reflejo de nuestra mente, un mundo habitado por nuestro 'yo' interior, un 'yo' absolutamente puro sin distorsionar por el mundo exterior, sus prejuicios, cánones, reglas de comportamiento... un 'yo' que nunca mostramos por temor al rechazo o a la pérdida de su esencia.
Hace algunos meses que mi mundo se estremeció hasta lo más profundo, ya que arrancaron de los pilares su piedra angular. Todo tembló, y a duras penas aguantó el paso de los días. Éste último mes ha ido de mal en peor.
Hoy, mi mundo se derrumba. Mi mundo ha llegado a su fín, veo como se estremece y se desmorona. Tras años y años de forjarme a mí mismo se ha ido todo al traste. Tan cerca de la perfección... casi lo logro. Siento cómo mi verdadero 'yo' se desvanece a pasos agigantados, entre gritos de auxilio que nadie escucha y un dolor que le hace retorcerse como jamás ha hecho.
Un mundo en ruinas que se reduce a polvo.
. . .
He seguido mis normas, he perseguido mis sueños, he vivido la vida, he reído, he llorado, he sido feliz, he sufrido, he querido, he amado, me he divertido, he ayudado a los demás, me he esforzado, he caído, me he levantado, he enseñado, he aprendido, he viajado, he hecho cosas de las que me arrepiento, también cosas que volvería a hacer, me he arriesgado, he ganado, he perdido...
Ahora todo ha acabado.
Me preparo para irme, pero ella no me dejará morir. Trece años juntos en los que ha cuidado de mí y me ha impedido en tantas ocasiones abandonar éste asqueroso y pútrido mundo lleno de errores. Mi esencia se está disipando, así que sólo puedo preservarla de un modo... esconderme entre sus brazos, donde nadie puede alcanzarme, descansar, recuperar fuerzas... cederle el control y esperar el momento de retomarlo.
He disfrutado con vosotros, quizá volvamos a vernos.
Adiós.
No hay comentarios:
Publicar un comentario