
Un relámpago ilumina el cielo, y un trueno resuena casi al mismo tiempo.
Otro día lluvioso.
No paro de pensar en ti.
Me pregunto si te has ido, donde estas, si estás bien, si volverás a mí, si me has olvidado…
No puedo apartar mi mirada de la ventana, y si ahora mismo no estuviese a cubierto, me preguntaría si esto que empaña mis ojos y empapa mi camiseta es lluvia o son lágrimas.
Muero en vida mientras sueño despierto que llamas a nuestra puerta, abro, y sin mediar palabra me besas, como siempre hacías, dejando que una gran sonrisa tomase tus labios.
No sé cuánto tiempo más tardaré en volverme loco, si es que por la falta de sueño no lo estoy ya, claro.
Un penetrante olor a coco invade mi cuarto, embriagando mis sentidos, provocándome cientos de recuerdos a la vez, haciendo que me dé un vuelco a corazón pensando que en cualquier momento sentiré tu calor y el tacto de tus manos sobre mi pecho… pero entonces caigo en la cuenta de que no estás a mi lado, y que tu colonia se me acabó hace meses.
Hace semanas que no tengo ni una sola palabra tuya, pero no hay un solo segundo del día que no te espere, no en vano, nos dimos un tiempo… pero me aterroriza que ese momento no llegue, perderte para siempre…
Solo sé que moriré cada instante hasta que vuelvas a mi vera, porque no puedo vivir sin mi mitad, ni puedo vivir sin mi alma.
Te amo, Amanda.
Qué decir ante esto. Precioso y triste, muy triste.
ResponderEliminarLo siento mucho, espero que llegue ese momento y poder volver a veros juntos.