Control.
Con los años he aprendido que el control no es más que una fantasía efímera creada por nuestra mente en respuesta a un miedo inherente del ser humano.
Miedo al miedo, una necesidad de ser fuertes.
Pero... ¿Qué sucede cuando esa ilusión se desvanece?
Dolor.
Lágrimas.
Resignación.
Frio.
Mucho frio...
Una sensación que no desaparece hasta que recordamos donde pusimos nuestras fuerzas.
En ocasiones un nombre, y en ocasiones un por qué.
Sea como sea, juro no volver a tener frio.
Lucharé hasta el final.
Entrevista a Celia Añó
Hace 5 años